Roma pertenece a ese especial y reducido grupo de ciudades que no importa las veces que vayas, cada vez es única y especial. Descubres nuevos sitios, nuevos rincones con encanto y personas que se van acumulando en tu mochila.
Por eso, da igual las veces que hayas ido a Roma, siempre vuelves. Por su cultura antigua y nueva, por su comida y bebida, por el "dolce far niente" de los italianos que se impregna en tu ADN según bajas del avión. No hay prisas, no hay preocupaciones, simplemente disfruta sentado en una terraza en la Piazza del Fico, mirando a un grupo de señores jugando al ajedrez, o perdiéndote por el callejuelas de la ciudad.
